Hoy quiero enseñaros cómo es un día en Xeve, una pequeña parroquia del municipio de Pontevedra donde la familia de Bruno está haciendo realidad un sueño que lleva años en construcción. Entre muros de piedra, tejas antiguas, un huerto y una casa tradicional gallega en proceso de restauración, cada visita supone un pequeño paso más hacia el hogar que algún día esperan disfrutar plenamente los padres de Bruno.
La finca es amplia, tranquila y está rodeada por el paisaje característico del rural gallego. Allí se está restaurando una antigua casa de piedra y varias construcciones anexa para convertirlas en una vivienda familiar. Aunque todavía queda trabajo por delante, cada jornada de esfuerzo permite ver cómo el proyecto va tomando forma poco a poco.


P.D.: Aquí os dejo la parte de atrás de la casa que conecta con las ruinas y la otra imagen de Bruno recogiendo piedras.
Un día en Xeve ayudando en la restauración
Hoy voy con mi novio para poder ayudarle, ya que no le entusiasma especialmente pasar un día en Xeve, entero. Es normal, porque se trata de una finca que sus padres compraron hace ya unos años y donde llevan muchísimo tiempo trabajando casi cada fin de semana. Aun así, solemos ir muchas veces a pasar allí la tarde o la mañana para echar una mano y disfrutar de la finca.
Actualmente la propiedad cuenta con una piscina, perfecta para los calurosos días de verano, un huerto muy cuidado y un jardín con alguna hortensia que le dio mi madre a Martina y diferentes zonas donde continúan los trabajos de rehabilitación. Mi trabajo allí consiste en distintas tareas para ayudar tanto a Bruno como, sobre todo, a su madre y ayudarles a grabarles y hacerles contenido para su redes sociales, de @micasitadexeve.
Recuperando tejas tradicionales para el tejado
Hoy un día en Xeve, llegamos con las tareas bastante claras. Yo me pondría con la madre de Bruno a limpiar tejas antiguas que se utilizarán en una parte del tejado que está próximo a arreglar. Mientras tanto, Bruno y su padre prepararían cemento para continuar rematando el muro de piedra situado al final de la finca.
Las tejas parecen un trabajo sencillo, pero la realidad es que tienen bastante más esfuerzo del que parece. Primero tengo que ir con la carretilla hasta donde están apiladas, cargarlas y recorrer un camino con pendiente hacia arriba para llevarlas hasta el lugar donde Martina se encarga de limpiarlas.
Mientras ella las limpia, yo voy retirando las que ya están listas y las clasifico según su tipo para poder reutilizarlas más adelante. Después vuelvo a colocar nuevas tejas sucias para continuar el proceso. Todo ello sin olvidarme de volver a llenar la carretilla cada vez que se vacía, aunque reconozco que muchas veces me aprovecho un poco de Bruno y es él quien me trae una carretilla bien cargada hasta arriba.
Construcción y reparación de muros de piedra
Además de las tejas, también colaboro en otros trabajos relacionados con la restauración de la finca. Por ejemplo, hoy ayudé a Bruno a preparar la arena necesaria para hacer cemento.
Mientras él cargaba los sacos y preparaba la hormigonera, yo salía con un capacho y una pala para acercarle la arena necesaria. De esta forma podía preparar la mezcla utilizando una proporción de una pala de cemento por cada tres de arena, ideal para continuar con el remate de los muros de piedra.
Aquí es donde le devuelvo el favor de las tejas, porque él suele encargarse de los trabajos más duros. Una vez preparado el cemento, tiene que recorrer prácticamente toda la finca con la carretilla para llevarlo hasta donde está trabajando su padre.
Mientras tanto, su padre selecciona cuidadosamente cada piedra, encajándolas como si se tratase de un enorme puzle o una partida de tetris. Las piedras más grandes las mueve Bruno y, cuando son demasiado pesadas, utilizan la excavadora que tienen en la finca.
Ver cómo se construye un muro de piedra tradicional gallego resulta fascinante. Cada piedra tiene que encontrar exactamente su lugar para garantizar la estabilidad y mantener la estética característica de este tipo de construcciones.
El huerto y la jardinería de la finca
Otra de mis tareas favoritas es ayudar a Martina con el huerto y la jardinería.
La finca cuenta con un huerto muy bonito donde se cultivan diferentes plantas y donde siempre hay algo que hacer. Algunas veces le ayudo a regar, otras a plantar nuevas especies y muchas veces a quitar hierbajos para mantener todo limpio y cuidado.
Como mi madre suele regalarles esquejes de distintas plantas, me encanta ver cómo crecen con el paso del tiempo y poder colaborar en sus cuidados. Es una de esas pequeñas satisfacciones que solo se entienden cuando disfrutas del contacto con la naturaleza.
Mucho más que trabajo
Pero sobre todo, en Xeve se va a disfrutar.
Porque después del trabajo siempre llega la mejor parte. A veces es una comida en familia, otras un baño en la piscina durante los días más calurosos del verano y muchas veces una buena barbacoa para terminar la jornada ideal.
Al final, aunque el objetivo sea restaurar una casa de piedra y convertirla en un hogar, lo más importante son los momentos que vivimos allí. Cada teja limpiada, cada piedra colocada y cada planta cuidada forman parte de un proyecto que va mucho más allá de una simple reforma.
La restauración de esta casa en Xeve continúa avanzando poco a poco. Todavía queda trabajo por delante, pero cada visita nos acerca un poco más a ver terminado este sueño en construcción.
Porque trabajar está bien, pero aquí lo que realmente importa es ser felices y disfrutar del camino. Ya sabéis lo que dicen: trabajo con gusto, no es trabajo.
Aquí o dejo un pequeño carrusel, pero para ver más te dejo un vídeo que hice la otra vez: “Un día en Xeve”.
Preguntas frecuentes sobre Xeve y la restauración de casas rurales
¿Dónde está Xeve?
Xeve es una parroquia situada en el municipio de Pontevedra, en Galicia, conocida por su entorno rural y su tranquilidad.
¿Cuánto tiempo lleva restaurar una casa de piedra gallega?
Depende del estado de la vivienda y de los recursos disponibles, pero normalmente son proyectos que requieren varios años de trabajo.
¿Qué trabajos se realizan en una rehabilitación rural?
Entre otros, limpieza y recuperación de tejas, reparación de cubiertas, construcción de muros de piedra, jardinería, acondicionamiento del terreno y restauración de edificaciones auxiliares.
¿Merece la pena rehabilitar una casa antigua en Galicia?
Sin duda. Permite conservar el patrimonio tradicional gallego, disfrutar de un entorno único y crear una vivienda completamente adaptada a las necesidades de cada familia.
Por último, aquí os dejo unos vídeos. Espero que os guste y os haya gustado y en nada volveré por aquí, os dejo volver a BruMar o mi primera entrada a este blog, por si la queréis volver a leerlo.







